lunes, 3 de septiembre de 2007

Bichólogas de pura cepa

Bueno, aquí ya nos conocen como bichólogas. Más que nada porque nada nos da miedo. Lo tocamos todo. Y no es que estemos con niñatos de tres al cuarto. Aquí trabajamos con investigadores y científicos que hace por lo menos diez años, si no más, que se dedican a esto. Y aun así, dicen que no han visto cosa igual. Que somos aunténticas entusiastas.


Araña cestera. Pica mucho.

Águila calzada.




Cuernas de ciervo. No podemos llevárnoslas,
porque aquí al suelo le falta calcio,
y todo esto debe quedarse aquí.




Peloteros muertos



Pomulates con un cráneo de jabalí




Araña cestera o de firma. Aquí hay muchas,
son más grandes que una moneda de dos euros.




Una mantis religiosa, encaramada a la
cámara de Jero The Boss.




Garcilla cangrejera, en un charquito.




El único lince que hemos visto en Doñana y no tiene leucemia...
Fuera coña, sólo quedan dos en el parque.
Los demás, o han muerto, o están recuperandose
en el centro de Córdoba.


Y ya mandare más, que tengo que irme a trabajar.
El horario aquí, por las mañanas es variable, podemos levantarnos a las 7 para estar a las 8 midiendo hierba, como puede q tengamos la mañana libre. Pero lo que no cambia es la tarde. De 6 a 9 tenemos que irnos a los puestos de observación para apuntar el comportamiento de los ciervos.

Mañana, más.

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